Poco recuerdo de mi primera consustanciación. Sí tengo
claro que al comienzo fui agua, luego pasé a ser barro y por último hombre.
Después conocí al viento sin llegar a tener conciencia de qué soplo se trataba;
pero fui remontando etapas y conocí la noche, el día con sus luces y sombras.
Conocí los árboles, que eran mis hermanos nacidos de la tierra, como yo; conocí
los pájaros, conocí las fieras y por último conocí una hembra que fue como el
agua, como el barro, como el soplo, como todas las aves, como todas las fieras.
Ella me enseñó a encender el fuego.
Ella me enseñó a encender el fuego.
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