El pájaro gris de la tarde volvió a sobrevolar la arboleda
del parque. Se fue posando en cada uno de los árboles, pero los árboles
floridos le fueron esquivos por un buen rato antes de sucumbir a la penumbra de
sus alas.
El pájaro gris de la tarde siempre vuelve y, a veces, me acongoja; especialmente cuando las flores han empezado a marchitarse, porque entonces el pájaro es más gris y las plumas de su pecho se asemejan a los finos cristales de la escarcha.
A veces me recuerda a tus prolongados silencios.
El pájaro gris de la tarde siempre vuelve y, a veces, me acongoja; especialmente cuando las flores han empezado a marchitarse, porque entonces el pájaro es más gris y las plumas de su pecho se asemejan a los finos cristales de la escarcha.
A veces me recuerda a tus prolongados silencios.
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