lunes, 11 de diciembre de 2017

DECEPCIÓN

Soñaba que había muerto. Se vio en ataúd, prolijamente vestido y bien peinado. No sabía quién lo había hecho ni en qué circunstancias se dio su muerte. La sala velatoria estaba vacía, por lo que supuso que nadie se había enterado de su deceso y así se cumplieron las 24 horas de rigor y nadie iba a retirarlo para darle sepultura. Finalmente se elevó dejando su cuerpo, atravesó el túnel y llegó a las puertas del cielo que, increíblemente estaban cerradas. De pronto, se acordó de aquellas palabras: “Pide y se te dará, golpea y se te abrirá” y golpeó con insistencia hasta que una voz le respondió:
-¡No hay nadie!

Despertó sobresaltado y se encontró sólo en la cama. Sobre de la almohada,  había una nota de su mujer que decía: -Te dejo, he conocido el paraíso.

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